Estrés y responsabilidad social de la empresa
Cuando hablamos de la "responsabilidad social" de la empresa, solemos pensar en la libertad de expresión de los empleados, en la posibilidad para éstos de adherir a un sindicato, en las condiciones de trabajo, en la posibilidad de seguir formaciones necesarias para su evolución profesional. Es más raro hablar de la necesidad de establecer una gestión de calidad. Sin embargo si cada uno de nosotros se enfrentase a la realidad, es ciertamente sobre este asunto que sería necesario hacer un esfuerzo.
Una gestión de calidad conduce a desarrollar la motivación del empleado. Christian Lemoine, el Presidente fundador del CRRECI (Centre de Recherche et d’Etude sur
¡Lo que se puede decir, es que es un estado que se cultiva!
¿Y si el éxito de las estrategias de mañana pasaría por la integración plena y completa del concepto de motivación? ¿Si se movía de la lógica material de una función ejercida por un agente a una lógica del ser humano donde la excelencia sería inherente a la pasión inducida por la motivación?
La empresa disfrutaría ganancias directas ya que se optimizaría la expresión de las calidades de cada uno. Además, la empresa podría de este modo luchar contra la tensión de los empleados y disminuiría entonces los costes que éste induce: accidentes laborales, paros de trabajo relacionados con patologías inherentes a la tensión, repercusiones sobre las participaciones sociales.
Por último, la empresa se convertiría en un vector de felicidad para sus empleados. ¡Felicidad en el trabajo, en familia, en la sociedad! "un grupo, trabajando en la realización de un proyecto por el cual se apasiona, es invulnerable al accidente y a la enfermedad" decía Christian Lemoine. Tenía razón y todos, muchas veces, lo comprobamos.
Hoy, se sabe porqué. Una persona motivada libera neurotransmisores en condiciones de corregir los efectos dañinos de la tensión crónica. Ya hace algunos años, el CJD (Centre des Jeunes Dirigeants) consideraba "el Hombre" como el verdadero "capital de la empresa". Era precursor, es protagonista. Por lo tanto, solo queda organizar el contagio... del bienestar.
